-que no te sorprenda-
la nieve quema; duele; pesa/
luego de eso la nada /escalofrio
arboles dormidos/chispas
no soy tan fuerte/me faltas
no hay nada ¿o si?
perfecto idealismo
camafeo perdido/color sepia plasmado
oculta; doliente; marchante
1945 fotografia desde el cielo/
quema; duele; pesa la muerte.
COLOREANDO LO QUE SE VOLVIO BLANCO Y NEGRO
viernes, abril 10
martes, abril 7
bar, whisky , noche en seattle
cruzo la puerta del bar, a paso lento se dirigió hasta la barra
-un whisky doble- dijo apenas en susurros.
Dejo caer una especie de maleta y se dispuso a sentarse, con las manos temblorosas buscaba algo en sus bolsillos, saco un cigarro y una cajita de fósforos, uno, dos, tres chispazos, pero nada, el fósforo no prendía, ha simple vista se notaba que estaba húmedo. Dejo a un lado el cigarrillo con la caja de fósforos y entonces su cabeza fue cayendo suavemente hasta llegar a la barra.
El barman que hacia sus piruetas puso a su lado el licor, sin mirar a nadie, sin dejar entrever su tristeza se tomo todo el contenido, dejo el vaso vació en el mismo lugar y volvió a poner su cabeza en descanso contra la barra.
Su vestido era color marrón y llevaba un abrigo corto que en ese instante le cubrían las piernas, era invierno en seattle, ella estaba de paso por la gran ciudad, solo llevaba a cuestas su maleta, un poco de dinero y un par de cartas de un novio tailandés que no veía hace un año.
-dos whisky dobles por favor- le dije al barman, mientras me sentaba al lado de ella, o ¿prefiere ud. un café?, le dije suavemente pero con la tonalidad precisa para que mi voz llegase a sus oídos
-¿ud me invita un trago?- su voz era como la miel, dulce, suave, inquisidora
-hace mucho frió y no creo que solo con un vaso de whisky pueda ud calentar el cuerpo
-pues de mi cuerpo me preocupo yo señor…
-diego
-pues señor die…
-no me malinterprete, solo es un trago, nada de compromiso-
Me miro de reojo, sentí que el cuerpo se me encendía, me vi en sus ojos y trate de que el tiempo se prolongase solo un poco mas, sus ojos veían mi alma, todo, en ese instante yo lo perdía todo
- entonces que el mío tenga solo un hielo-
Le sonreí y le pedí al barman que siguiese las instrucciones de la dama en cuestión, a su vez ella no me respondió la sonrisa
Nos tomamos en silencio el licor
-hey! Yo te conozco- dijo de repente- tu eres el que viaja a la luna, el piloto que lleva gente al espacio
-hee…No , yo solo reparo las naves-
-que lastima, siempre quise tocar mi saxofón en el espacio-
-tocar en el espacio? Y porque?
-es que quizás así puede que el sonido se propague tanto que las estrellas hagan una coreografía, y los planetas se alineen esperando su turno para bailar.
-suena genial-
-y cuando vamos?-
-cuando aprenda a tocar saxofón-
su repuesta me sorprendió, perdido por un momento, su risa me trajo a la realidad, le sonreí.
En el verano del 2039 una señora llamada Sofía toco “a night in tunisia “en el espacio, fue la pionera en este tipo de genero espacial. Sofía llevaba el mismo vestido marrón, seguía teniendo los ojos profundos, la vi por televisión y me hizo querer volver en el tiempo, tal vez ahora si me atrevería a pedirle su número telefonico.
-un whisky doble- dijo apenas en susurros.
Dejo caer una especie de maleta y se dispuso a sentarse, con las manos temblorosas buscaba algo en sus bolsillos, saco un cigarro y una cajita de fósforos, uno, dos, tres chispazos, pero nada, el fósforo no prendía, ha simple vista se notaba que estaba húmedo. Dejo a un lado el cigarrillo con la caja de fósforos y entonces su cabeza fue cayendo suavemente hasta llegar a la barra.
El barman que hacia sus piruetas puso a su lado el licor, sin mirar a nadie, sin dejar entrever su tristeza se tomo todo el contenido, dejo el vaso vació en el mismo lugar y volvió a poner su cabeza en descanso contra la barra.
Su vestido era color marrón y llevaba un abrigo corto que en ese instante le cubrían las piernas, era invierno en seattle, ella estaba de paso por la gran ciudad, solo llevaba a cuestas su maleta, un poco de dinero y un par de cartas de un novio tailandés que no veía hace un año.
-dos whisky dobles por favor- le dije al barman, mientras me sentaba al lado de ella, o ¿prefiere ud. un café?, le dije suavemente pero con la tonalidad precisa para que mi voz llegase a sus oídos
-¿ud me invita un trago?- su voz era como la miel, dulce, suave, inquisidora
-hace mucho frió y no creo que solo con un vaso de whisky pueda ud calentar el cuerpo
-pues de mi cuerpo me preocupo yo señor…
-diego
-pues señor die…
-no me malinterprete, solo es un trago, nada de compromiso-
Me miro de reojo, sentí que el cuerpo se me encendía, me vi en sus ojos y trate de que el tiempo se prolongase solo un poco mas, sus ojos veían mi alma, todo, en ese instante yo lo perdía todo
- entonces que el mío tenga solo un hielo-
Le sonreí y le pedí al barman que siguiese las instrucciones de la dama en cuestión, a su vez ella no me respondió la sonrisa
Nos tomamos en silencio el licor
-hey! Yo te conozco- dijo de repente- tu eres el que viaja a la luna, el piloto que lleva gente al espacio
-hee…No , yo solo reparo las naves-
-que lastima, siempre quise tocar mi saxofón en el espacio-
-tocar en el espacio? Y porque?
-es que quizás así puede que el sonido se propague tanto que las estrellas hagan una coreografía, y los planetas se alineen esperando su turno para bailar.
-suena genial-
-y cuando vamos?-
-cuando aprenda a tocar saxofón-
su repuesta me sorprendió, perdido por un momento, su risa me trajo a la realidad, le sonreí.
En el verano del 2039 una señora llamada Sofía toco “a night in tunisia “en el espacio, fue la pionera en este tipo de genero espacial. Sofía llevaba el mismo vestido marrón, seguía teniendo los ojos profundos, la vi por televisión y me hizo querer volver en el tiempo, tal vez ahora si me atrevería a pedirle su número telefonico.
miércoles, marzo 25
personally real , intrinsically dreamer
El problema de darte cuenta que necesitas el dolor para sentirte real, es que termina por llevarte a un lugar con solo una lámpara de cristal, un espacio reducido y bastante material para seguir con las prácticas suicidas.
Como la flor se escuda en sus espinas, como el muerto en sus mortajas, como el sol desaparece dando pasó a la oscura noche, así me siento, como todas las posibilidades de ser, de dejar de existir, de irme lejos y desaparecer para darme cuenta que la lámpara alumbra mucho desde lo alto, que las estrellas siguen estando incluso de día y que no logramos verlas simplemente porque el sol nos cega lo suficiente para atontarnos, para dejarnos en estado inerte, y si el sol fallase en su misión, están las nubes que perturban lo azul del cielo.
Entonces me siento a fumarme un cigarrillo y pienso que ese cuarto con aquella lámpara ya no se ve tan escalofriante, que en realidad si le pego un póster de los beatle y llevo un par de gigolos, lo real pasa a ser mi fantasía personal.
Como la flor se escuda en sus espinas, como el muerto en sus mortajas, como el sol desaparece dando pasó a la oscura noche, así me siento, como todas las posibilidades de ser, de dejar de existir, de irme lejos y desaparecer para darme cuenta que la lámpara alumbra mucho desde lo alto, que las estrellas siguen estando incluso de día y que no logramos verlas simplemente porque el sol nos cega lo suficiente para atontarnos, para dejarnos en estado inerte, y si el sol fallase en su misión, están las nubes que perturban lo azul del cielo.
Entonces me siento a fumarme un cigarrillo y pienso que ese cuarto con aquella lámpara ya no se ve tan escalofriante, que en realidad si le pego un póster de los beatle y llevo un par de gigolos, lo real pasa a ser mi fantasía personal.
domingo, marzo 22
Ya No Es Lo Mismo, Pero Lo Intento
-Ya no es lo mismo- me repetía mientras mi mano sostenía el auricular y mi dedo índice marcaba los botones que componían como siempre el réquiem costumbrista.
Esta seria la ocasión, no dejaría pasar mas el tiempo, 7:02 tus palabras volvían a ser cuchillos para mi cuerpo
-hablemos más tarde, estoy ocupado- dijiste sin saludar
- per… pero yo
- no puedo ahora
-alo!!! ¿Estas ahí?
Como era de costumbre en el teléfono se escuchaba la soledad que me proporcionabas luego de la apasionante interlocución.
-déjalo- me decía la poca sensatez que me quedaba, pero no puedo, la existencia de recuerdos felices en mi mente, el latir constante, -ya no es lo mismo- y apenas puedo soportar que hablemos por compromiso, ¿A caso podré lograr que me escuches solo un momento?, es decir, solo serán dos minutos, dos minutos de tiempo, de espacio, dos minutos, solo dos minutos.
-ya no es lo mismo-, pero lo intento
7:02 – no puedo hablar- repetiste como siempre, mis manos temblaron sin expectativas, otro día de intentos fallidos, 24 horas más de silencio obligado.
Esta seria la ocasión, no dejaría pasar mas el tiempo, 7:02 tus palabras volvían a ser cuchillos para mi cuerpo
-hablemos más tarde, estoy ocupado- dijiste sin saludar
- per… pero yo
- no puedo ahora
-alo!!! ¿Estas ahí?
Como era de costumbre en el teléfono se escuchaba la soledad que me proporcionabas luego de la apasionante interlocución.
-déjalo- me decía la poca sensatez que me quedaba, pero no puedo, la existencia de recuerdos felices en mi mente, el latir constante, -ya no es lo mismo- y apenas puedo soportar que hablemos por compromiso, ¿A caso podré lograr que me escuches solo un momento?, es decir, solo serán dos minutos, dos minutos de tiempo, de espacio, dos minutos, solo dos minutos.
-ya no es lo mismo-, pero lo intento
7:02 – no puedo hablar- repetiste como siempre, mis manos temblaron sin expectativas, otro día de intentos fallidos, 24 horas más de silencio obligado.
sábado, marzo 21
Ideal
Muchas veces hay cosas que no resultan como uno quisiese,
las expectativas son demasiado altas y el tropezón con la caída demasiado fuertes.
tenemos un tipo de ilusión en la cual ponemos mucho énfasis, los sueños se acrecientan y te crees poderoso, como si todo pudiera ser tan fáciles.
La realidad es muy distinta al plan,
La combinación de las modificantes, la pérdida del rumbo en un momento nos demuestra lo variable de todo.
Es inevitable que el rompecabezas siga sumando piezas y cada vez que se suele acercar a la mínima posibilidad, alguien te recuerda que la utopía solo sirve para seguir avanzando.
las expectativas son demasiado altas y el tropezón con la caída demasiado fuertes.
tenemos un tipo de ilusión en la cual ponemos mucho énfasis, los sueños se acrecientan y te crees poderoso, como si todo pudiera ser tan fáciles.
La realidad es muy distinta al plan,
La combinación de las modificantes, la pérdida del rumbo en un momento nos demuestra lo variable de todo.
Es inevitable que el rompecabezas siga sumando piezas y cada vez que se suele acercar a la mínima posibilidad, alguien te recuerda que la utopía solo sirve para seguir avanzando.
domingo, marzo 8
aveces hago un viaje

Ciego pie de tiniebla, vacilante,
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.
Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.
No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.
El ángel de la ausencia preside la agonía.
Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.
Si hubiera luz, ascendería.
Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre… ¡te llamaría silencio!
Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro… ¡te llamaría distancia!
Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.
Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga…
¡Qué ala tendería!
Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.
Autora: Aurora reyes
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.
Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.
No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.
El ángel de la ausencia preside la agonía.
Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.
Si hubiera luz, ascendería.
Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre… ¡te llamaría silencio!
Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro… ¡te llamaría distancia!
Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.
Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga…
¡Qué ala tendería!
Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.
Autora: Aurora reyes
viernes, febrero 20
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No hay razones suficientes para almacenar en un frasco de cristal nuestro trato, el perfume que desplazo el aroma de muerte solo podía venir de ti, creí que solo conseguía verte en mi cabeza, en el subconsciente, me equivoque otra vez; como lo suelo hacer a menudo.
Mi cuerpo con sus reacciones hormonales no me ayuda a pensar con racionalidad, ¿que diablos habrás pensado cuando salí corriendo?, no me angustia pensarlo, no quiero parecer alguien que se preocupa por ese tipo de cosas, pero la verdad no estoy convencida de la realidad. (Me seguiste con rapidez debo admitir)
caminaba otra vez mirando las hojas caer, solo podía oír aquella interlocución, aquella proposición.
¿Es real?- me pregunte- mientras mis ojos seguían fijos en las hojas cayendo, te deslizaste frente de mi, y pusiste tu cuerpo cubriendo el resto de camino que nos quedaba para llegar a casa, me tomaste con delicadeza y yo me deje arrastrar nuevamente ante ti, esta vez seria la ultima, no habrían mas provocaciones de tu parte, no habrían mas recaídas de mi parte, ese era el trato; es imposible que podamos subsistir amándonos de esta manera tan retorcida.
Me arrastraste, me acercaste, me alejaste y el trato se cumplió
Desapareciste y yo me dirigí hacia el horizonte donde pude escuchar el ultimo tic tac, el tiempo, solo un momento para atraparme, me sentí como una nube, transformándose en figuras, cambiando de forma cada vez que el viento soplaba,
La nube se acoplaba.
Mi cuerpo con sus reacciones hormonales no me ayuda a pensar con racionalidad, ¿que diablos habrás pensado cuando salí corriendo?, no me angustia pensarlo, no quiero parecer alguien que se preocupa por ese tipo de cosas, pero la verdad no estoy convencida de la realidad. (Me seguiste con rapidez debo admitir)
caminaba otra vez mirando las hojas caer, solo podía oír aquella interlocución, aquella proposición.
¿Es real?- me pregunte- mientras mis ojos seguían fijos en las hojas cayendo, te deslizaste frente de mi, y pusiste tu cuerpo cubriendo el resto de camino que nos quedaba para llegar a casa, me tomaste con delicadeza y yo me deje arrastrar nuevamente ante ti, esta vez seria la ultima, no habrían mas provocaciones de tu parte, no habrían mas recaídas de mi parte, ese era el trato; es imposible que podamos subsistir amándonos de esta manera tan retorcida.
Me arrastraste, me acercaste, me alejaste y el trato se cumplió
Desapareciste y yo me dirigí hacia el horizonte donde pude escuchar el ultimo tic tac, el tiempo, solo un momento para atraparme, me sentí como una nube, transformándose en figuras, cambiando de forma cada vez que el viento soplaba,
La nube se acoplaba.
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