El problema de darte cuenta que necesitas el dolor para sentirte real, es que termina por llevarte a un lugar con solo una lámpara de cristal, un espacio reducido y bastante material para seguir con las prácticas suicidas.
Como la flor se escuda en sus espinas, como el muerto en sus mortajas, como el sol desaparece dando pasó a la oscura noche, así me siento, como todas las posibilidades de ser, de dejar de existir, de irme lejos y desaparecer para darme cuenta que la lámpara alumbra mucho desde lo alto, que las estrellas siguen estando incluso de día y que no logramos verlas simplemente porque el sol nos cega lo suficiente para atontarnos, para dejarnos en estado inerte, y si el sol fallase en su misión, están las nubes que perturban lo azul del cielo.
Entonces me siento a fumarme un cigarrillo y pienso que ese cuarto con aquella lámpara ya no se ve tan escalofriante, que en realidad si le pego un póster de los beatle y llevo un par de gigolos, lo real pasa a ser mi fantasía personal.
1 comentario:
No lo había comentado, pero como te dije me encantó!!! me siento demasiado identificada....
uuuy lore hay tanto q estudiar y cosas q hacer...y seguimos con los ojos pekeñitos y con sueño! ajja
te kero muxooo bxos
xauu
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