COLOREANDO LO QUE SE VOLVIO BLANCO Y NEGRO

martes, febrero 18

Carta

Sentada junto a ella comenzó a leer su carta:

 

Mi querida,

 

Los días se hacen largos y más sombríos desde que te fuiste, al principio habían ocasiones en que podía oírte e incluso verte, esperaba que llegaras a mi casa, abrieras la puerta y entraras a darme un gentil beso de buenos días. 

 

Mi corazón dejo de latir un par de meses, el recuerdo era doloroso e insoportable, pasaba momentos preguntándome ¿esto es real?, ¿realmente ocurrió?, ¿de verdad te fuiste y me dejaste sola?, me sentí muchas veces en el abandono, pensando en lo egoista que fuiste al no quedarte e irte con él.

 

Déjame contarte que las noches eran de insomnio y los días de letargo, me movía por inercia, porque no podía detenerme, debía  seguir aunque no quería. 

Al pasar el tiempo poco a poco se fue haciendo más llevadera tu partida y aunque aún  me duele no tenerte, agradezco el tiempo que vivimos juntas.

Confieso que me haces mucha falta y que probablemente te extrañare toda mi vida, te pido que vengas de vez en cuando a visitarnos, en mis sueños te esperare para darte un beso y un apretado abrazo, nos vemos  hasta que llegue el día que nos volvamos a reencontrar.

 

Te seguiré amando por siempre Mamita. 

 


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