Sí me dieran a elegir entre un martini o un tequila, mi respuesta seria "COMPADRE tráigame un RonCola con dos hielos ¡¡¡por favor!!!"
No es que sepa mucho de licores, pero he descubierto que odio lo sofisticado, más bien pasó de todo lo que tenga que ver con la alta alcurnia.





