El problema de darte cuenta que necesitas el dolor para sentirte real, es que termina por llevarte a un lugar con solo una lámpara de cristal, un espacio reducido y bastante material para seguir con las prácticas suicidas.
Como la flor se escuda en sus espinas, como el muerto en sus mortajas, como el sol desaparece dando pasó a la oscura noche, así me siento, como todas las posibilidades de ser, de dejar de existir, de irme lejos y desaparecer para darme cuenta que la lámpara alumbra mucho desde lo alto, que las estrellas siguen estando incluso de día y que no logramos verlas simplemente porque el sol nos cega lo suficiente para atontarnos, para dejarnos en estado inerte, y si el sol fallase en su misión, están las nubes que perturban lo azul del cielo.
Entonces me siento a fumarme un cigarrillo y pienso que ese cuarto con aquella lámpara ya no se ve tan escalofriante, que en realidad si le pego un póster de los beatle y llevo un par de gigolos, lo real pasa a ser mi fantasía personal.
COLOREANDO LO QUE SE VOLVIO BLANCO Y NEGRO
miércoles, marzo 25
domingo, marzo 22
Ya No Es Lo Mismo, Pero Lo Intento
-Ya no es lo mismo- me repetía mientras mi mano sostenía el auricular y mi dedo índice marcaba los botones que componían como siempre el réquiem costumbrista.
Esta seria la ocasión, no dejaría pasar mas el tiempo, 7:02 tus palabras volvían a ser cuchillos para mi cuerpo
-hablemos más tarde, estoy ocupado- dijiste sin saludar
- per… pero yo
- no puedo ahora
-alo!!! ¿Estas ahí?
Como era de costumbre en el teléfono se escuchaba la soledad que me proporcionabas luego de la apasionante interlocución.
-déjalo- me decía la poca sensatez que me quedaba, pero no puedo, la existencia de recuerdos felices en mi mente, el latir constante, -ya no es lo mismo- y apenas puedo soportar que hablemos por compromiso, ¿A caso podré lograr que me escuches solo un momento?, es decir, solo serán dos minutos, dos minutos de tiempo, de espacio, dos minutos, solo dos minutos.
-ya no es lo mismo-, pero lo intento
7:02 – no puedo hablar- repetiste como siempre, mis manos temblaron sin expectativas, otro día de intentos fallidos, 24 horas más de silencio obligado.
Esta seria la ocasión, no dejaría pasar mas el tiempo, 7:02 tus palabras volvían a ser cuchillos para mi cuerpo
-hablemos más tarde, estoy ocupado- dijiste sin saludar
- per… pero yo
- no puedo ahora
-alo!!! ¿Estas ahí?
Como era de costumbre en el teléfono se escuchaba la soledad que me proporcionabas luego de la apasionante interlocución.
-déjalo- me decía la poca sensatez que me quedaba, pero no puedo, la existencia de recuerdos felices en mi mente, el latir constante, -ya no es lo mismo- y apenas puedo soportar que hablemos por compromiso, ¿A caso podré lograr que me escuches solo un momento?, es decir, solo serán dos minutos, dos minutos de tiempo, de espacio, dos minutos, solo dos minutos.
-ya no es lo mismo-, pero lo intento
7:02 – no puedo hablar- repetiste como siempre, mis manos temblaron sin expectativas, otro día de intentos fallidos, 24 horas más de silencio obligado.
sábado, marzo 21
Ideal
Muchas veces hay cosas que no resultan como uno quisiese,
las expectativas son demasiado altas y el tropezón con la caída demasiado fuertes.
tenemos un tipo de ilusión en la cual ponemos mucho énfasis, los sueños se acrecientan y te crees poderoso, como si todo pudiera ser tan fáciles.
La realidad es muy distinta al plan,
La combinación de las modificantes, la pérdida del rumbo en un momento nos demuestra lo variable de todo.
Es inevitable que el rompecabezas siga sumando piezas y cada vez que se suele acercar a la mínima posibilidad, alguien te recuerda que la utopía solo sirve para seguir avanzando.
las expectativas son demasiado altas y el tropezón con la caída demasiado fuertes.
tenemos un tipo de ilusión en la cual ponemos mucho énfasis, los sueños se acrecientan y te crees poderoso, como si todo pudiera ser tan fáciles.
La realidad es muy distinta al plan,
La combinación de las modificantes, la pérdida del rumbo en un momento nos demuestra lo variable de todo.
Es inevitable que el rompecabezas siga sumando piezas y cada vez que se suele acercar a la mínima posibilidad, alguien te recuerda que la utopía solo sirve para seguir avanzando.
domingo, marzo 8
aveces hago un viaje

Ciego pie de tiniebla, vacilante,
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.
Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.
No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.
El ángel de la ausencia preside la agonía.
Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.
Si hubiera luz, ascendería.
Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre… ¡te llamaría silencio!
Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro… ¡te llamaría distancia!
Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.
Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga…
¡Qué ala tendería!
Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.
Autora: Aurora reyes
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.
Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.
No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.
El ángel de la ausencia preside la agonía.
Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.
Si hubiera luz, ascendería.
Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre… ¡te llamaría silencio!
Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro… ¡te llamaría distancia!
Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.
Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga…
¡Qué ala tendería!
Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.
Autora: Aurora reyes
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