Luego de haber pasado algunas noches meditándolo, las razones de no proponértelo fueron muchas, pero algo dentro de mi no podía dejar de pensar e imaginar nuestra vida de una manera muy distinta a la que veníamos haciéndolo.
2 años de una pandemia nefasta, una cuarentena autoimpuesta. El futuro por alguna razón en ese instante se veía muy lluvioso, nublado.
Una chispa de algo distinto entro en mi mente, ¿Por qué ocultar mis sentimientos? ¿Por qué negar lo que mi yo interno estaba queriendo encontrar?
recuerdo haberlo dicho primero en mi mente, sonó un poco extraño, pero no importo, ya que de la nada
mi voz logro llegar a tus oídos y entonces supe que lo había hecho, te lo había propuesto.
-Aun no- me dijiste, para luego finalizar diciendo -No estoy listo-
mi corazón se apretó lo suficiente como para lograr detenerlo por unos segundos.
Te entendí, la decisión no era algo fácil de tomar, además, sospecho que fue una gran sorpresa para ti.
Algunos meses pasaron y de alguna manera atenuaste mi deseo, el tiempo transcurrió lentamente
hasta que tu y yo nos encontramos nuevamente, nuestros ojos se toparon en el instante preciso en que tus labios caían en los míos, y entonces susurraste muy lento y suavemente me dijiste - Estoy listo, hagámoslo- lo supe de inmediato, mi corazón que había perdido algunos latidos hace unos meses atrás de pronto latía con mucha fuerza y rapidez.
Aquel fue el día en que todo comenzó, aquel fue el día en que decidimos que nuestras vidas tomarían un rumbo nuevo, el cual nos llevaría a experimentar el amor más inconmensurable que nunca creímos sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario